Cómo Captar La Atención

Cómo captar la atención al abrir una presentaciónLa introducción de una presentación es como el aroma de un plato de comida. Si el aroma es exquisito, entonces nos abrirá el apetito y ansiaremos saborear la comida. Pero si el aroma no es agradable, probablemente dejemos de tener hambre por más buena apariencia que tenga la comida. Así que al preparar tu presentación debes tener en claro la importancia de captar la atención en la introducción de tu exposición.

La introducción es una parte fundamental en la estructura de tu exposición o discurso pues si logras captar la atención del público, este estará más dispuesto a continuar escuchándote. Tiene como objetivo captar la atención, recalcar el tema que desarrollarás en tu presentación y mostrar a la audiencia cómo esta les concierne.

La introducción es el momento de conquistar a los oyentes, rompiendo las barreras de resistencia que probablemente tengan algunos y captando su interés y atención. Para eso, puedes seguir algunas recomendaciones simples y prácticas, como por ejemplo, contar una breve historia que tenga estricta relación con el contenido de tu mensaje. Las historias suelen captar la atención de todos los oyentes. Relata algún hecho divertido pero evita los chistes, pues pueden restarle seriedad a tu presentación.

También puedes usar una frase que provoque impacto o un hecho que invite a la reflexión de los oyentes. Aprovecha la circunstancia haciendo un comentario sobre algún presente o que hayas hablando hace poco, o incluso sobre algún acontecimiento conocido por los presentes.

Elogia sinceramente a la audiencia y agradece que estén allí para escucharte. Asegura al público que no te extenderás demasiado tiempo, y cumple tu palabra. Si conoces bien el público que tienes frente a ti, entonces puedes citar a un autor respetado por los oyentes. Demuestra sutilmente en la introducción que conoces el asunto y posees la experiencia necesaria que requiere la presentación.

Pero existen cosas que no debes hacer en la introducción, como pedir disculpas por estar con algún problema de salud, como por ejemplo gripe, resfrío o dolor de cabeza, o por no estar debidamente preparado para hablar ante el público. Si haces esto, entonces introducirás en la mente de los oyentes la idea de que tu presentación no será buena o no estás lo suficientemente calificado para llevarla a cabo.

Tampoco debes tomar partido en asuntos polémicos o que generen un debate innecesario durante el desarrollo de tu exposición o a su culminación. Nunca inicies una presentación con frases muy usadas, como por ejemplo, “la unión hace la fuerza”, o “una golondrina sola no hace el verano”. Esto podría hacer pensar al público que tu exposición será aburrida o similar a otras, o lo que es peor, que has copiado de otros.

Recuerda que la introducción debe ocupar solamente el 5 o 10% del tiempo total de tu presentación. Por eso, elige bien tus palabras y asegúrate que encajen bien con el tema de tu exposición. De la introducción puede depender que algunas personas te escuchen o no, así como el grado de atención que te otorguen.

Aprende a hablar en público desde cero

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